En el penthouse del hotel, Ismael encontró a Serena concentrada en su tablet.
—Pensé que tus ideas de control quedaron en el pasado —dijo apegando su cabeza en el hombro de ella.
La amplia sonrisa de Serena le daba un aire elegante y trágico.
—Solamente revisaba nuestras inversiones —respondió antes de bloquear la tablet.
—Sabes, después de todo lo que hemos pasado siento que siempre me quedará la duda: ¿realmente eras la madre de Eduardo o su tía y mentora?
Serena suspiró y dejó que su v