Wendy, con un vestido negro entallado, caminó confiada por la alfombra hasta el podio. Antes de su entrada, Leandro le habló con claridad: que de su intervención dependían las futuras alianzas y las ventas posteriores al lanzamiento. En su mano el anillo de matrimonio brillaba; en su cuello los destellos de su collar iluminaban su pálida piel. Alejandro estaba entre los invitados, sentado en la primera fila, sintiendo el peso de las miradas porque su atuendo no era de diseñador.
Wendy aclaró