Capítulo Cincuenta. Buscando respuestas.
Kael no durmió.
Después de la charla con Solene y Ewan, volvió a su habitación, pero la oscuridad no le ofreció descanso. Solo preguntas. Y el silencio incómodo de su propia alma.
¿Quién era él ahora?
Un Alfa sin Luna. Un Rey sin reino. Un hombre dividido entre dos pasados y un presente que se deshacía como cenizas entre los dedos.
Cuando amaneció, se dirigió al bosque.
Allí, entre los árboles, el mundo aún olía a verdad. La humedad del suelo, el crujir