Capítulo ciento once. El peón de alguien.
Los primeros rayos del sol apenas acariciaban las torres del castillo cuando Rowan descendió por el pasillo central, con paso firme y mirada alerta. La noche con Lyra lo había fortalecido, como si su cuerpo y alma hubiesen despertado de un largo letargo. Pero ahora, cada fibra de su ser volvía a vibrar con la urgencia del deber.
Lo esperaban en la sala de estrategia. Ewan y Solene ya estaban allí, rodeados de documentos, mapas y un aire cargado de tensi