Capítulo ciento doce. El nombre del enemigo.
El amanecer se colaba entre las cortinas de la alcoba cuando Lyra despertó con el calor del cuerpo de Rowan a su lado. Durante unos segundos, el silencio era completo, roto solo por la respiración acompasada de Liam en la cuna cercana.
Rowan abrió los ojos al sentirla moverse y, sin soltarla, le susurró:
—Quiero que nos casemos.
Ella lo miró, aún entre la bruma del sueño.
—¿Ahora?
—No mañana. No dentro de un mes. Quiero que este reino nos vea constru