Capítulo ciento diez. Lo que venga, lo enfrentaremos juntos.
El día transcurrió lento, como si el castillo entero retuviera la respiración.
Los guardias duplicaban las rondas. Los pasillos estaban en silencio, incluso los niños del ala este, que solían correr y jugar bajo la vigilancia de las nodrizas, permanecían recogidos. El rumor de una traición crecía como una sombra espesa entre las paredes de piedra.
Pero en los aposentos reales, un momento de tregua aguardaba.
Lyra terminaba de peinar e