Capítulo treinta y seis. Emociones bajo la piel.
El amanecer llegó como una herida tenue entre las montañas, pero el castillo no encontró reposo. No después de una noche donde demasiadas cosas habían cambiado.
Lyra se vistió sin pensar. Su cuerpo aún recordaba el fuego de los labios de Rowan, el calor del abrazo de Kael, y la punzada en el pecho cuando Morgana no apareció como otras noches. Sabía que algo en ella se estaba rompiendo… o recomponiendo.
Acompañó a Liam al comedor como siempre. Per