Capítulo treinta y cinco. Lo que el cuerpo recuerda
La madrugada aún no había dado paso al alba, pero el castillo entero parecía contener la respiración. En la habitación donde dormía Liam, Lyra permanecía despierta, sentada al borde de la cama, con la mirada perdida en el niño que finalmente dormía sin ese aura azul.
—¿Qué fue eso…? —murmuró, acariciándole el cabello.
Ewan, sentado junto a la ventana, la observaba con el ceño fruncido. Sabía que no podía responderle. No todavía.
—Va a estar bi