Capítulo ciento tres. Sangre y fuego.
Liam gritó antes de despertar del todo.
Su voz quebró el silencio del glaciar como un rayo, y Lyra se incorporó de inmediato, el corazón martillándole el pecho. A su lado, Ewan ya se había lanzado hacia la entrada de la cueva con la daga desenvainada.
Pero no fue necesario que nadie lo señalara.
Ella estaba allí.
La figura que emergía de entre las sombras no era un desconocido espectro, sino un fragmento del pasado que Lyra había intentado olvidar.
—¿Mirey