Capítulo 34. Temblor.
Shane Robinson.
No importa cuánta gente lo rodee, cuántas risas falsas, copas de champagne y brindis hipócritas tenga que aguantar.
Mis ojos solo buscan una cosa: Ivanna.
Mi Ivanna. Aunque no lo sea. Aunque se burle de la idea.
Ella va en la compañía del hombre que me afecta más de lo que debería tener derecho. Se acercan al otro que me hace hervir la sangre por la manera en que la mira, la toca o la hace sonreír. Me importa poco si los celos pueden estar desencaminados, cómo debería reacciona