El trayecto hacia el Centro Penitenciario de Alta Seguridad fue una procesión de grises. Sofía observaba por la ventanilla del coche blindado cómo el paisaje urbano, con sus rascacielos de cristal y promesas de éxito, se transformaba en una periferia industrial de muros de hormigón y alambradas de espino. Llevaba consigo el peso de los archivos de "Lennox Guardian", una verdad que quemaba más que cualquier mentira. El descubrimiento de que Alexander había sido su protector invisible durante die