El edificio de Thorne Capital se erguía en el corazón del distrito financiero como un obelisco de acero y cristal oscuro que parecía absorber la luz del sol. Para el resto del mundo, era un símbolo de poder absoluto; para Sofía, era el escenario de su renacimiento.
Al bajar del coche oficial que su hermano Simón había insistido en asignar para su primer día, Sofía se detuvo un segundo para ajustar la chaqueta de su traje sastre gris perla. No era solo ropa; era una armadura. Ya no quedaba rastr