La pregunta de Sofía quedó suspendida en el aire del Bentley, vibrando con una intensidad que parecía consumir el oxígeno del habitáculo. Simón apretó los labios, y por un momento, sus ojos grises se perdieron en la profundidad de la noche urbana tras el cristal. La duda era visible en la tensión de su mandíbula; era el dilema de un hermano mayor que desea proteger la inocencia recuperada de su hermana, frente al deber de entregarle la espada de la verdad.
Sin embargo, antes de que el nombre de