Capítulo 69 —Blak
Narrador:
La puerta metálica del galpón se abrió con un chirrido cuando Mateo la empujó. Dentro, el aire olía a aceite quemado, metal caliente y tela vieja. Cables colgaban del techo como lianas oxidadas. Las luces amarillas parpadeaban, revelando sombras de autos desarmados, motores abiertos y máquinas de costura industrial entre herramientas dispersas.
Dinorah avanzó sin miedo, como si ese lugar le resultara familiar.
—Blak, deja de esconderte —gritó —Sal. Soy Rancuso.
Un gol