Capítulo 175 —El principio de todo
Narrador:
El jarrón era horrible. No había otra palabra.
Estaba ahí, en la entrada de la galería, sobre un pedestal demasiado elegante para semejante engendro: gordo, desproporcionado, con unas flores pintadas que parecían hechas por un niño hiperactivo y una especie de angelito rubio que sonreía como si hubiera visto el fin del mundo y le hubiera parecido encantador.
Sasha lo odiaba. Lo odiaba con un nivel de intensidad que solo una hija del Diablo podía sentir por un objeto inofensivo.
Una tarde, con trece años recién cumplidos, se plantó frente a él, lo miró con los brazos cruzados y murmuró:
—Eres espantoso.
El jarrón, fiel a su naturaleza de cerámica barata, no respondió.
Sasha suspiró, miró hacia los costados, comprobó que nadie la miraba, se quitó la bufanda que llevaba al cuello y, con toda la solemnidad del mundo, se la enrolló encima al jarrón.
Como si lo estuviera tapando por pudor.
—Listo —dictaminó —ahora no traumatizas a nadie.
Cuando Ro