Capítulo 177 —Aylin
Narrador:
El estruendo aún seguía rebotando en la cabeza de Román cuando salió de la oficina privada.
No era el ruido de la escultura rompiéndose. Esa porquería no valía nada. Era su nombre: Aylin. Tenía el nombre grabado ya, como una marca.
Cruzó la galería con paso firme. Los últimos invitados se dispersaban, comentando lo sucedido con ese morbo elegante que tanto detestaba. Algunos lo miraban de reojo, esperando ver cómo el Diablo lidiaba con una torpe que había destrozado