Capítulo 177 —Aylin
Narrador:
El estruendo aún seguía rebotando en la cabeza de Román cuando salió de la oficina privada.
No era el ruido de la escultura rompiéndose. Esa porquería no valía nada. Era su nombre: Aylin. Tenía el nombre grabado ya, como una marca.
Cruzó la galería con paso firme. Los últimos invitados se dispersaban, comentando lo sucedido con ese morbo elegante que tanto detestaba. Algunos lo miraban de reojo, esperando ver cómo el Diablo lidiaba con una torpe que había destrozado “una pieza invaluable”.
Si supieran.
El coche ya estaba esperándolo en la entrada. Se sentó, encendió el motor y dejó la puerta del copiloto abierta.
Sabía que ella saldría. Sabía que se detendría. Sabía que dudaría. Y no se equivocó.
Aylin apareció en la puerta de la galería, se quedó inmóvil al ver el coche y, por un segundo, pensó seriamente en salir corriendo. Lo leyó en su cuerpo. En la tensión de sus hombros. En la forma en que apretó el bolso contra el pecho.
Asomó apenas la cabeza hacia