Capítulo 45 —La sudedera gris
Narrador:
El portón de la mansión se abrió apenas los detectaron por las cámaras. El guardia de turno, empapado también por la tormenta, salió del puesto para ver mejor.
Cuando vio a Mateo cubierto de barro y a Dinorah con el cabello pegado al rostro, jadeando todavía, sus ojos se abrieron como platos.
—Señor, no sabíamos que estaba fuera, ¿qué…?
—Nada —gruñó Mateo, pasando de largo —No pasó nada.
El guardia los vio entrar con la misma expresión que tendría cualqu