Capítulo 137 —Lazos que no son de sangre
Narrador:
Mateo salió de la mansión a media tarde, sin hacer ruido. Dinorah estaba con Diego, ocupada, y él no quiso dar explicaciones todavía. Solo tomó las llaves, se subió al coche y manejó unos minutos en silencio, con la cabeza llena y el corazón acelerado. Necesitaba hacerlo solo. Necesitaba hacerlo bien.
La joyería estaba abierta, luminosa, tranquila. Mateo entró, pidió ver anillos y, mientras lo atendían, se apoyó un momento contra el mostrador. F