Ivan la miró humedeciéndose los labios con la punta de la lengua, y la respiración de Alma comenzó a entrecortarse.
Él alargó la mano para acariciar su mejilla y deslizó un dedo bajo el mentón acercándose peligrosamente hacia su rostro, mientras apartaba con sus dedos los mechones que caían por su cuello sin esquivarle la mirada.
Alma ladeó la cabeza de forma interrogativa, pero él terminó de inclinarse posando sus carnosos labios más abajo del mentón en dirección hacia la oreja, arrancándole u