Mundo ficciónIniciar sesiónLos días en la propiedad de Henry Daniels transcurrían en una burbuja de tensión suspendida y una paz forzada que cortaba como un cristal afilado.
Había pasado una semana desde la fatídica noche en Key Largo, y el sol de Florida, ajeno a la tragedia que consumía el corazón de Alma, entraba cada mañana por los ventanales con una insolencia radiante, como si su calor pudiera derretir la capa de hielo que se empeñaba en manten







