El trayecto de regreso desde el tribunal fue un túnel de silencio tenso. Iván mantenía la mirada fija en el asfalto, mientras su mano, casi de forma inconsciente, seguía sujetando la de Alma. La revelación de Henry sobre el tercer jugador en la sombra, alguien más allá de Lina, flotaba en el aire como una sentencia de muerte suspendida.
Al aproximarse a la entrada de la mansión, el panorama era abrumador. Una muralla de cámaras, micrófonos y luces de televisión bloqueaba el acceso, la noticia de