Maximilian Voss.
El silencio regresó a las dependencias del penthouse con la misma pesadez con la que cae el telón tras una obra perfectamente ejecutada. Me mantuve de pie a un lado de la inmensa cama, observando la silueta de Evangeline bajo la luz focalizada de la habitación de disciplina. Su cuerpo, que minutos antes había sido el epicentro de una tormenta de espasmos y fluidos, yacía ahora de costado sobre el tejido oscuro, completamente inmóvil. Se veía muy cansada. La rigidez de su educa