Maximilian Voss.
La fragilidad y la firmeza moral son dos fuerzas que disfruto desmantelar con la misma precisión con la que reestructuro una empresa en quiebra. Observar a Evangeline Olmos tendida sobre el edredón deshecho de mi suite, con la piel encendida por el rastro de mis palmas y la mirada azul empañada por la confusión teológica, me generó una profunda satisfacción. Su mente, saturada de sermones dominicales y culpas eclesiásticas, luchaba desesperadamente por levantar muros de conten