El cristal de la botella de whisky chocaba contra el vaso de Alexander con un tintineo errático.
El silencio de Helena en la clínica, su incapacidad para decirle que la amaba y el peso de haber enterrado en el olvido a una mujer inocente para salvar su farsa, lo estaban consumiendo.
Intentó ponerse de pie, pero no pudo. Ya estaba ebrio, y bajo el efecto de algo más...
Brooke se aseguró de que así fuera antes de continuar con su plan, se había sentado en una esquina con paciencia hasta que su he