— ¿Salvarme?
La frase de Helena había quedado colgando en el aire como una cuchilla a punto de caer sobre el cuello de Alexander.
Él trago saliva sintiéndose terriblemente culpable.
— Veo tus ojos y solo veo cálculos y porcentajes de riesgo. Me abrazas y todavía siento el perfume de Brooke en tu ropa, el recordatorio de que en esa casa todos son piezas de un juego que todavía no entiendo…
— Helena, lo de Brooke fue una trampa, te lo dije, ella siempre…
— No — Ella levantó la mano para detener l