Capítulo 58
El helicóptero había aterrizado hacía unas horas, pero el plan de aproximación fue minuciosamente discutido entre Alexander, el delegado y el equipo de la policía local.
Decidieron descender a unos dos kilómetros de la cabaña. Y desde allí siguieron a pie, silenciosos como sombras, calzando botas apropiadas para la nieve espesa y portando linternas de luz roja, para no llamar la atención. El frío cortaba la piel, pero la adrenalina de Alexander le impedía sentir cualquier cosa más a