Capítulo 57
Al otro lado de la línea, Richard respiró hondo, luchando contra el nudo en la garganta. Las lágrimas comenzaron a caer.
—Ella… ella está destruida. Alexander, lo juro por Dios, ya no soporto ver sufrir a Isadora de esa manera. La encierran como a un animal, la amenazan, le gritan… Está débil. Muy débil. No come bien, no duerme, vive dopada, rodeada de gente cruel. Y creo que el bebé también está en riesgo… —su voz falló—. Tengo miedo de que… de que sea demasiado tarde.
Alexander se