Capítulo 305
Roger deslizó las yemas de sus dedos por el rostro de Livia, sintiendo el calor de su piel.
— Esperé tanto este momento… — murmuró él.
Livia puso su mano sobre la de él, presionándola contra su pecho, sobre los latidos acelerados de su corazón.
— Y yo… esperé por ti. Por nosotros.
Él se acercó lentamente, sellando sus labios con un beso dulce, prolongado, rebosante de todo el amor contenido. Era un encuentro de almas, un momento tan esperado.
Cuando el beso finalmente se deshizo, a