—¿Qué quieres decir con eso? —pregunto con la voz baja, pero dura—. ¿De qué estás hablando, Arielle? —agrego viéndola a los ojos, tratando de ver algo que me indique que no es lo que pienso.
Ella me sostiene la mirada, y ahí está todo. No necesita alzar la voz. Sus ojos ya gritan.
—De nosotros. De todo. Quiero que lo que sea que tenemos… se acabe —musita señalándonos a ambos.
Mis cejas se fruncen. Doy un paso hacia ella sin pensar. El pecho se me comprime.
—¿Cómo que lo que sea? —escupo las