Perspectiva de Cassian
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La lluvia tibia de la tarde resbala por los ventanales como si la naturaleza misma intentara bendecir este momento. Afuera, el mar ruge con su eterno vaivén, pero aquí dentro, en esta habitación donde la madera cruje suavemente y las velas lanzan destellos dorados, el mundo parece detenerse.
La isla entera nos pertenece. Ni una voz ajena, ni un rostro curioso. Solo Arielle, yo… y el sonido del océano acariciando las orillas como una canción eterna. La suite que escogí pa