Los días siguientes se convirtieron en una verdadera prueba de resistencia psicológica para Megan. La cercanía forzada con Camilo estaba volviendo su rutina diaria sumamente difícil dentro del palacio. El general cumplía con sus deberes de protección con una precisión milimétrica y marcial, pero aprovechaba cada mínima oportunidad —un cruce fortuito en el pasillo, el espacio cerrado de la cabina del todoterreno o una breve consulta técnica en el despacho— para acercarse demasiado a ella, rompie