Megan cerró la puerta de su despacho de un solo golpe, bloqueando la perturbadora visión de los ojos de Camilo. Apoyó la espalda contra la madera, exhalando un suspiro tembloroso mientras intentaba disipar el calor que comenzaba a subir por su cuello. Ese hombre la estaba desafiando en su propio territorio, usando su secreto más íntimo como un arma de seducción y control. Pero ella era la gobernadora de Tierra Escarlata; no iba a quedarse encerrada como una prisionera asustada.
Decidida a recup