El aire acondicionado del centro comercial soplaba con fuerza, pero no era suficiente para enfriar la tensión latente que viajaba como una corriente invisible entre Alessandro y Audrey. El pelinegro caminaba con una elegancia depredadora, atrayendo las miradas de media planta, mientras cargaba con bolsas de una juguetería de lujo. Había ignorado sistemáticamente las protestas de Audrey sobre malcriar a los niños; para él, ver la chispa de victoria en los ojos de Matthew al recibir su coche de c