Al terminar, se trasladaron al porche. Los niños, con sus ropas casuales ya algo desaliñadas por el juego, se tumbaron en el césped a mirar las estrellas con un telescopio que Marcus les había regalado. Audrey observó a Alice durmiendo finalmente en su regazo y sintió que el círculo estaba cerrado. Tenía a su madre, a sus amigos, a sus cuatro hijos y al hombre que lo cambió todo para ella.
Fue en ese momento de calma cuando Marcus se puso en pie y carraspeó, intercambiando una mirada cargada de