Durante el trayecto, Audrey observó por la ventana cómo el paisaje cambiaba hacia la zona donde creció. Al llegar, lo que vio la llenó de una melancolía amarga. El jardín de los Sullivan, que alguna vez fue el orgullo de su madre y el símbolo de su estatus, estaba descuidado. La hierba crecía sin control y las flores marchitas colgaban de las macetas de piedra. Era el reflejo perfecto de la decadencia de su familia. La ambición desmedida de Eliot y el egoísmo de Alessandro estaban convirtiendo