Faltaban apenas unas semanas para que el nuevo integrante de la familia Di Giovanni hiciera su entrada triunfal en el mundo, y Alessandro, en un arrebato de romanticismo y nostalgia, había decidido que el pequeño debía sentir el aire de sus raíces antes de nacer. El viaje a Italia no era solo una escapada; era el cierre de un ciclo y el inicio de su libertad absoluta. Con Marcus al mando de la firma —quien aceptó la responsabilidad con un "Vete antes de que te obligue a trabajar en el avión"—,