—No necesito detalles —respondió Brandon—. Ya sé cómo eres. Sigues aprovechándote de los débiles solo para sacarles dinero. —Se reclinó en la silla y miró a Falcon con aparente calma, pero con dureza—. Eso es... patético.
El comedor volvió a quedar en silencio. Juan no intervino. Ahora los observaba con más atención, como si sintiera curiosidad por ver adónde llevaría esa conversación. Falcon no respondió enseguida. Hizo girar despacio el vaso que sostenía, con un movimiento casi hipnótico, ante