Naomi suspiró aliviada.
Cale alzó un dedo y recuperó toda la atención de Naomi.
Su expresión se volvió mucho más seria.
—No vuelvas a desaparecer sin avisarnos. Si quieres salir, hazlo. Si más adelante llegas tarde por la universidad, no hay problema. Incluso si quieres pasar todo el día fuera, no te lo voy a impedir.
Cale hizo una pausa antes de recalcar:
—Avísanos. Mándanos un mensaje para que sepamos que estás bien.
Naomi asintió sin dudar.
—Lo prometo.
—¿Segura?
—Segura, señor Cale.
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