Al ver aquello, Naomi no pudo contener una sonrisa. Ese pequeño cambio no pasó desapercibido para Lydia.
Se sentó en el sofá frente a ellos mientras disfrutaba de su té caliente. Su mirada iba y venía entre Chris y Naomi. No sabía cuándo había empezado, pero la sala familiar, que siempre había sido tan tranquila, ahora se llenaba casi todo el tiempo de discusiones entre los dos.
Y, por extraño que pareciera, la casa estaba mucho más viva.
—¿Quedaste satisfecha con la visita de hoy a la universid