—¿Por qué elegiste un vuelo tan temprano? —preguntó Lydia, confundida.
El hombre al que se dirigía solo rio con ironía.
—¿Por qué no le preguntas a tu esposo, señora Miller?
Cale, que parecía concentrado en su celular, alzó una ceja y respondió:
—Porque todavía no termino de castigarte.
Lydia sacudió la cabeza, resignada.
—¿Cuánto más va a durar este pleito entre ustedes dos?
—Hasta que él entienda...
—Solo espera a que papá se entere de que vine a Portclair nada más para que Cale me torturara.