Chris alzó ambas manos al aire en señal de rendición.
—Está bien. Tú ganas.
Una hora después de aquel desayuno dramático, una camioneta negra se detuvo frente a la entrada principal de la Universidad Westbridge.
Naomi bajó primero por la puerta trasera; se le iluminaron los ojos al contemplar el imponente campus que había visitado el día anterior.
Edificios clásicos de ladrillo rojo se alzaban imponentes entre hileras de arces que empezaban a reverdecer. A lo lejos, varios estudiantes paseaban c