Zeynep
—¿Otra vez sin dormir? —preguntó Arda cuando la vio entrar al despacho con la taza vacía en la mano y la carpeta desordenada bajo el brazo.
—No es que no duerma —respondió ella colgando la chaqueta en el perchero—. Es que dormí a ratos. Revisé los informes de la auditoría hasta que dejaron de tener sentido. ¿Trajiste lo del escenario?
Arda dejó la caja sobre la mesa y abrió la tablet.
—Sí. Rutas, horarios, equipo de sonido. Vi los puntos de acceso para personas con movilidad reducida y a