La noticia se propagó antes del amanecer: el despacho de gabinete del primer ministro había quedado expuesto. Las cajas del Tribunal Superior de Justicia resonaron con pasos apresurados cuando el oficio inglés llegaba por correo electrónico. En la sala de prensa, decenas de periodistas esperaban entre luces y cámaras, dispuestos a capturar cada gesto de los protagonistas. Nehir Karaman y Mirza Aslan llegaron juntos, con Halil y Zeynep a los flancos, formando un bloque impenetrable.
“Señora Kara