El viento cortante de la noche soplaba fuerte, moviendo las hojas de los árboles y creando un crujido distante que parecía no tener fin. La luz tenue de las farolas lanzaba sombras largas sobre el suelo, mientras el paso de los tres se mantenía firme y decidido, aunque cargado de incertidumbre. Alexander, Samantha y el camarero caminaban en silencio, sin atreverse a romper la tensión que había comenzado a formar una barrera invisible entre ellos. El destino que los esperaba parecía inminente, p