Samantha había pasado las últimas horas caminando a través del bosque denso y oscuro, el silencio a su alrededor solo roto por el susurro del viento que se colaba entre los árboles. El aire estaba cargado de una humedad espesa, pero también de algo más, algo que no lograba identificar. Una energía antigua que parecía hacer que la misma tierra bajo sus pies palpitara. No solo estaba buscando a los otros, los Guardianes como él los había llamado, sino también respuestas. ¿Quiénes eran realmente?