El resplandor de la esfera envolvía el espacio con una intensidad cegadora, tanto que parecía que la misma realidad se desvanecía ante los ojos de Samantha. A medida que se acercaba más a la esfera, el aire a su alrededor se cargaba de una vibración que no solo sentía en su piel, sino en lo más profundo de su ser. Había llegado al final de su camino, aunque no sabía si era la culminación o el principio de algo aún más grande. Cada paso que daba hacia el centro de la caverna parecía más pesado,