Al llegar al paseo colonial, la visión de las cenizas y del humo le corta la respiración. Los bomberos alfas continúan con los trabajos de contención, pero la destrucción es total.
—Santa mierda.
La Papadopoulos Kafetería y el apartamento sobre ella son solo escombros humeantes. El corazón de Otto late con fuerza. La adrenalina lo mantiene alerta, pero hay algo más que lo mantiene rígido: un miedo silencioso, un temor que no había sentido nunca. Que a ella le hubiera pasado algo si no hubiera d