No recuerdo la última vez que dormí tantas horas seguidas sin sentir que alguien me estaba asfixiando desde adentro.
Bueno… dormir es una palabra generosa. Pasé la mitad de la noche mirando el techo, tratando de convencerme de que no era real que Eleni Papadopoulou estuviera en mi cama.
Sí, en mi cama. La noche anterior habia venido a mi con bocetos e ideas del nuevo postre y mientras cenabamos y bebiamos en mi cama se quedó dormida como un cervatillo en la cueva de un depredador natural.
La mu