Desperté como no recordaba haber despertado en años.
No me dolía el pecho.
No tenía la garganta cerrada.
No estaba empapado en sudor.
Dormí.
Dormí como un tronco. Sin pesadillas. Sin sobresaltos.
Y lo primero que vi, cuando abrí los ojos, fue a Eleni dormida a mi lado.
Seguía ahí.
Con mis brazos alrededor de ella.
Con su respiración suave contra mi clavícula.
Protegiéndome.
Nadie había hecho eso por mí jamás.
Esa simple imagen hizo que algo se encendiera en mi interior… no solo deseo, sino un a