Ganar la guerra.
Otto llegó temprano a la mañana siguiente. La ciudad aún bostezaba, pero él estaba despierto desde las cinco, convencido de que su jugada maestra —rebajas del 25% en todos los productos con café— le daría la estocada final a su vecina.
Se estacionó frente a Papadopoulos Kafetería, esperando ver el local vacío, las sillas alineadas como soldados caídos. Pero lo que vio…
Lo dejó paralizado.
Una fila de personas se extendía media cuadra. Dentro, todas las mesas estaban ocupadas. Música griega suav